Rajoy no lee a Marco Aurelio

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Captura Al comienzo de La caída del imperio romano, de Anthony Mann, Marco Aurelio, interpretado por Alec Guiness, exhorta a sus gobernadores romanos, congregados ante él, tras venir de las regiones más remotas, gobernadas por Roma:

No os parecéis en nada. Ni lleváis las mismas ropas, ni cantáis los mismos himnos ni adoráis a los mismos dioses, pero como un árbol de hojas verdes y raíces oscuras sois esa unidad que se llama Roma. Mirad alrededor. Miraos vosotros mismos, y contemplad la grandeza de Roma. (…) Hemos luchado mucho. Vuestro esfuerzo ha sido muy grande, pero ya se adivina el final del camino. Aquí, a nuestro alcance, están los siglos dorados de la paz. Una auténtica paz romana. Donde quiera que viváis, sea el que sea el color de vuestra piel, cuando llegue esa paz, ella os traerá a todos, a todos, el supremo derecho de la ciudadanía romana.

Pero en sus Meditaciones, las palabras auténticas de Marco Aurelio eran:

¿Teme alguien el cambio? ¿Qué se puede producir sin cambio? ¿Qué más caro y familiar a la naturaleza del Todo? Tú mismo ¿podrías bañarte si la leña no se transformase? ¿Podrías alimentarte si los alimentos no se transformaran? ¿Alguna otra cosa de las que son útiles podrían llegar a término sin cambio? ¿No ves, pues, que el hecho mismo de cambiar tú es algo semejante, y de igual manera necesario para la naturaleza universal?

Rajoy haría bien en leer a Marco Aurelio. Pedro Arriola, the gurú, también.

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